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para
Karina, Rosa y
la familia Valdivia Cervantes
«Yo no puedo
consentir que la Sinfonía Pastoral
valga más que mi pequeño sobrino de 5 años llamado
Helí. Yo no puedo tolerar que Los hermanos
Karamazof valgan más que el portero de mi
casa, viejo, pobre y bruto. Yo no puedo tolerar que
los arlequines de Picasso valgan más que el dedo
meñique del más malvado de los criminales de la
tierra. Antes que el arte la vida. Esto debe
repetirse hoy mejor que jamás, hoy que los
escritores, músicos y pintores se las arreglan para
evadir la vida a todo trance...».
París, octubre de 1926
César Vallejo |