http://www.poderciudadano.org.pe

                                          Arequipa,             

El Perú Festeja Fiestas Patrias con el inicio del GRAN CAMBIO

 

 

 


Ir a Anteriores publicación, haciendo clic aquí


 

Machupicchu: puesta en valor o depredación: ¿de 2,500 a 6,800 visitantes por día?

 

Domingo, 31 de julio de 2011

 

¿Podrá subsistir el Santuario de Machupicchu si pasa de los 2,500 visitantes por día, en la ciudad y en caminos inca, a ser ocupado en los próximos años por 5,400 visitantes día o 6,800 al día, como plantean dos promocionados estudios de turismo? Fui responsable técnico de la elaboración del vigente Plan Maestro 2005-2015 del Santuario Nacional de Machupicchu, que estableció las normas de su conservación y uso público, estudio fundamentado en las normas de la Unesco y la legislación nacional el manejo del Patrimonio. Tambien lo fui del Plan Maestro de Caral. Al respecto dicto cursos de Posgrado sobre Planes Maestros Patrimoniales en las Universidades de San Marcos y la UARM. Tengo el deber de alertar acerca de los gravísimos errores que pueden precipitar al deterioro irreparable de nuestro Icono Nacional y Patrimonio Cultural de la humanidad.

 

1. Año de Machupicchu, entre icono nacional cultural y su descontextualización predadora.

 

El gobierno saliente en este declarado año de Machupicchu ha impulsado un equivocado perfil turístico descontextualizado. Pero la sociedad ha ampliado su carácter de icono nacional y su significado como acceso sagrado a la civilización andina. Su carácter cultural ha traspasado la parafernalia y los intentos de su descontextualización entre brillantes luces de neón. Se ha extendido el conocimiento de su condición sagrada de Mausoleo, que albergaba la tumba del fundador del Tawantisuyo, Pachacutec. Se ha afirmado como emblema de una de las civilizaciones originarias de la humanidad. Y por esto mismo, como Icono identitario del Perú como Nación.

 

Algunos han redoblado afanes para transfigurar a Machupicchu en un objeto del deseo multivoco del turismo global, a cuya renta a captar se busca subordinar su gestión, y atar como ancla del turismo nacional, en vez de su necesaria diversificación en destinos y productos. Vuelve a plantearse que debe ser gestionado desde la condición reducida a objeto turístico, cuyo acceso este regulado en función de la satisfacción del visitante, dejándose de lado el uso público (capacidad de carga y otros) que trate de conservar la autenticidad del patrimonio natural-cultural.

 

Se pretende, entonces, que se duplique o triplique la actual capacidad máxima establecida por el Plan Maestro vigente, que es de 2,500 por día. Un Estudio de Candes el 2010, pergeña visitantes en 5,400/día y para que crezca más aun según la satisfacción. Otro estudio, de Khipu del 2011, plantea que no exista límite, pudiendo manejarse a los visitantes para pasar a 3,400 en pocos años a 5,000, y llegarse a 6,800 dia, lo que se lograría manejado el Santuario como objeto turístico. Para este fin, amplia las áreas de su uso turístico, con diversas instalaciones y equipamientos (hoteles, etc.) en la ciudad inca, en el camino inca, y en otros lugares del santuario. Esta extensión del área turística, excluye a los porteadores que son una forma de la presencia comunera campesina. Tiene además una extraña indicación en la recomendación final seis que pone en duda la propiedad del Estado sobre los terrenos del Santuario de su “zona turística expandida”, pese a que en forma explícita el Plan Maestro vigente ratifica y enfatiza la propiedad del Estado sobre los mismos.

 

2. La Metodología de capacidad de Carga Turística en debate.

 

Estos años se ha tratado de esconder el vigente Plan Maestro de Machupicchu 2005-2015. Se ha pretendido esconder que sus avances en investigación y en puesta en valor, expresan su ejecución, y se basan en su autofinanciamiento, pese a todos los obstáculos. El blanco ha estado centrado en cambiar la capacidad de carga turística máxima establecida de 2,500 /día, norma obligatoria y respaldada por la Unesco. Incluso, se ha dicho que no existe estudio al respecto, del que tengo una copia, pero no lo publican.

 

Debe abrirse un amplio debate con los tres documentos existentes. El del Plan Maestro 2005-2015. El de la consultora Candes del 2010 y el de la consultora Khipu del 2011. Presento en forma breve lo fundamental de sus divergencias.

 

El Plan Maestro se sustenta en las normas de la Unesco, que establecen como obligatoria se determinen la capacidad de carga de los visitantes en los sitios de patrimonio. Y desarrolla la metodología de Cifuentes ( “Determinación de capacidad de carga turística en áreas protegidas” de 1992) y sus aplicaciones en Galápagos y en Tikal. Sus pasos metodológicos son precisos, y son los que deforman los estudios de Candes y Khipu.

 

Se parte de establecer una Capacidad de Carga Física (CCF). Esta se define como la relación simple entre el espacio disponible y el espacio por factor visitantes (número de veces del grupo visitante en un día). Son indicadores básicos el horario de visita y el tiempo visita por grupos. Estos son los indicadores que si define el Plan Maestro y esconden los otros estudios para hacer cálculos erróneos. En el Plan Maestro, se indica que el horario de visita en el día es la entrada de 8am a 3 pm y de salida de 3 pm a 5 pm. En Candes, hacen una relación elemental de visitante por área ocupada, obviando el tiempo de los visitantes, por lo que la referencia a tiempo solo está indicando como “ turnos”, que amplia o duplica, sin indicar nada al respecto, pues esconde que tendría que plantear un horario nocturno. Candes cambia el tiempo, por el rol abstracto de usos de áreas (escalinatas,etc). En Khipu, esta CCF no le interesa. Más aun, la rechaza, en medio de confusos argumentos posmodernos.

 

Acentúa hasta unilateralizar la satisfacción del visitante. Pero bajo esta cobertura, evade establecer el área real física de uso turístico, respecto a la cual asume su radical ampliación más allá de las 4,5 has de la ciudad inca, a otra áreas que extiende indefinida por el Santuario, incluyendo caminos inca, fondos de valle y diversos otros sitios imprecisos, no solo en su delimitación sino también, extrañamente, como vimos, en su régimen de propiedad pública, como si fuesen privados o pudiesen serlos.

 

Luego de la CCF, se define la Capacidad de Carga real (CCR), que permite señalar el límite máximo de grupos visitantes. Cifuentes y el Plan Maestro, asumen que se logra aplicando factores de corrección particulares del Sitio, que son ambientales, físicos, biológicos y de manejo. En la ciudad inca, el Plan Maestro, incluye 6 circuitos de 2h15, y uno corto de 1h20; el cuello de botella de la entrada por el que pasa un grupo de 20 personas en 2 minutos; y la rotación de 125 grupos a lo largo del día, considerando sus recorridos y por la entrada, que permite establecer que en forma simultánea en un instante están 625 personas en la ciudad inca. Candes asume el CCR en base a factores de corrección donde se privilegia la experiencia del visitante. Al tal extremo, que la saturación y aglomeración, no le preocupa pues pese a ellos los visitantes están satisfechos, como tampoco le preocupa la contaminación por hongos al sobar con las manos las piedras, pues son efectos de deterioro a largo plazo mientras los visitantes quedan satisfechos. Así construye sus cifra absurdas de 5,400 CCF, de los que 2,268 están simultáneos, “en un instante dado”!

 

El tercer paso, es la Capacidad de Carga efectiva (CCE). Esta se establece como límite máximo de grupos dada la capacidad de manejo de la administración, en asuntos de personal, infraestructura, equipos y financiamiento. Mide la relación entre lo óptimo y lo existente en cada aspecto, para descontarlo de la CCR. Esta CCE puede ser igual o menor que la CCR, pero nuca mayor. El Plan Maestro, señala al detalle las políticas públicas y programas para optimizar la gestión del uso público, teniendo como techo los 2,500 diarios establecidos en la CCR. Para Candes, se acentúa los factores de reducción en este aspecto, para luego señalar que con un cambio en los aspectos de administración para satisfacer a los visitantes se puede arribar a su errónea formula de la CCR. Para Khipu, este tercer paso no es tal, pues constituye el objeto y punto de partida de su método, el impreciso “Sistema de Manejo de Visitantes”, sustentado en su satisfacción soberana con múltiples sentidos, destinos y propuestas. De ahí que al final, pese a ser la capacidad de carga el tema del estudio señala que establece solo “hipótesis”, a partir de extender en turnos no precisados las cifras de Candes, para pasar a 3,400 en pocos años a 5,000, y llegarse a 6,800 día. Para transformar estas hipótesis en estudio, solicita se haga un nuevo estudio que costaría S/. 2 millones, dentro de un plan de una “unidad turística de gestión”, dominante y con autonomía en el SHM; cuyo presupuesto seria de S/. 320 millones, de los cuales S/. 160 millones es para los próximos 5 años.

 

3. Los temas pendientes de la Gestión.

 

El Plan Maestro de Machupicchu 2005-2015, señala que el 2010 debe realizarse una nueva y urgente adecuación de sus programas e inversiones. Existen temas y metas pendientes no resueltos. Pero no se han tratado, por la presión para ampliar sideralmente la capacidad de carga turística y para trastocar la gestión dejando de lado su condición patrimonial cultural-natural para someterla a objeto turístico descontextualizado, con una institucionalidad cuya lógica de intervención reposa en el turismo predador y no en la autenticidad del bien. El Plan Maestro planteo la importancia de la sacralidad del espacio del conjunto del Santuario lo que es base de su zonificación, tema que ha traspasado la parafernalia con que se lo quiso cubrir este año, y que incluso reconoce el estudio de Khipu.

 

Se ha indicado en el Plan la importancia de su carácter de nexo andino-amazónico, en especial, de la partes altas del cusco con la provincia de la convención, con diversos aspectos no resueltos, sobre los cuales algunas propuestas de Khipu son concordantes y otras innovadoras, las que deben seguirse avanzando como las de la red patrimonial natural-cultural con choquequirao y vilcabamba, la carretera Mollepata- Santa teresa, el aeropuerto en Quillabamba, y el elevador de acceso. Se puede mejorar diversos aspectos de gestión específicamente turística, para una más adecuada gestión de los visitantes, y con más amplia presencia del empresariado nacional y las comunidades campesinas, pero sin esa extraña ampliación de áreas turísticas a las que se niega propiedad del estado, sin excluir a los porteadores, y sin transformar el Itinerario cultural de caminos inca en una ruta de hotelerías.

 

No es solo que la Unesco vuelve a venir en Enero 2012, y existe la probable declaratoria de poner a Machupichu en la lista de sitios del Patrimonio en riesgo. Sobre todo, se trata que el Cusco y los peruanos afirmemos uno de los más importantes sitios sagrados del mundo andino como parte de la afirmación nacional y desarrollo descentralizado, con los cambios que el país ha iniciado.

 


 

Gas Barato (GN y GLP) para el Cambio, a partir de Recuperar el Gas de Camisea para el Perú

22 de Julio de 2011

 

El arribo del Gas de Camisea Lima el 2004, debió ser el punto de partida para su masificación, con el cambio de la matriz energética nacional y el uso de un combustible barato para los hogares. Pero se deformo por dos grandes faenones: el de la ilegal exportación y el de vender el GLP como si fuese producido con Petróleo importado y no con líquidos del gas de Camisea. Se ha pretendido justificar la exportación, señalando que la demanda nacional de Gas está cubierta en función de contratos suscritos, obviando que existen subastas restrictivas y que no se ha masificado el gas, los que por si mismos son evidencias de desabastecimiento. Desde la ciudadanía, los movimientos sociales, diversos especialistas y el Foro Soberanía Energética, hicimos saltar esta mentira. Ha sido y es decisiva la exigencia del sur andino, para el consumo masivo y la petroquímica. También lo es la exigencia de los hogares del país, que han pasado a tener de combustible básico un GLP con precio abusivo, reclamando por Gas Barato (GN y GLP).

 

1. Ecuación fraudulenta 2005-2011: GN bloqueado, y GLP a precios internacionales.

 

Se conocen ya los actos dolosos, desde el 2002 promovidos sobre todo por Pedro Pablo Kucksynki, y continuados activamente por el Gobierno de Garcia, para destinar a la exportación el 47 % del Gas de los lotes 88 y 56 de Camisea. Han desabastecido el mercado nacional. El gas natural restante, fue destinado sobre todo como insumo para centrales de generación eléctrica y algo para vehículos y algunas industrias. Las subastas, evidencian el racionamiento efectivo.

 

Es necesario explicar el otro lado de esta gran estafa al país. En forma premeditada, se bloqueó el uso masivo del Gas Natural a domicilio, para abrir el mercado a un GLP con precio fraudulento. Se impuso una ecuación mortal entre bloquear el Gas Natural (que va por redes) e imponer a precios internacionales el Gas Licuado de Petróleo GLP ( que va en balones). Esta ecuación mortal, genera grandes y rápidas ganancias a la empresa productora, la que es subsidiada por los usuarios. Mientras en Colombia, 5 millones y medio tienen gas natural domiciliario, en Perú estamos en 50 mil y se pretendía que el 2016 se arribe a solo 111 mil usuarios conectados. Este bloqueo al GN, con solo 50 mil usuarios domiciliarios entre 2005 y 2011, no es solo para que continúe la exportación del gas, sino también es para el otro negocio. Es decir, para abrir mercado a los altos precios del GLP, impuesto como combustible domiciliario general. Se ha prohibido justificadamente el Kerosene, y el Gobierno ha regalado 40 mil cocinas a GLP. Al mismo tiempo, fraudulentamente, se ha impuesto precio abusivo al balón de GLP.

 

2. El Bloqueo a las conexiones domiciliarias de Gas Natural

 

El incentivo al consumo domiciliario nunca interesó mucho a los gobiernos, pese a que el consumo promedio de gas natural domiciliario está a un precio de S/ 12, equivalente al valor calórico de un balón de GLP de 10 Kg. El Contrato de Camisea del 2000 exigía que el distribuidor realice en 5 años 70,000 conexiones reales (efectivas) a domicilios. Ese monto ya era bastante pequeño. En el 2002 se firmó el contrato de distribución con Tractebel-Suez y la obligación de conexiones domiciliarias reales se redujo aún más a 15,000 personas, y se transformaron en no efectivas. SUEZ se enfocó a los Grandes Clientes y sólo construyo Redes de PE en Zonas de Altos Ingresos (San Miguel, Surco, etc.). Luego Promigas se enfocó en Zonas de Bajos Ingresos (Lurigancho) pero con Gastos de Promoción. Aun asi, sus conexiones reales fueron muy limitadas , entre 25 a 30 mil. En la Adenda del 2010 entre el Gobierno con Calidda se proyecta alcanzar a 111,000 conectados al GN al 2015. Cifra ridícula y enmarcada en el bloqueo señalado.

 

Un impulso nuevo con una nueva empresa en Calidda, EEB, desde el 2011, ha permitido pasar a nuevas cifras, aun limitadas. Al 2011 se ha llegado a 50 mil conexiones. Y ajustando cifras, el nuevo concesionario informa que en Lima se puede tener 500,000 conectados en 5 años, y llegar a 1,4 millones por el 2021.

 

Es evidente que el Gobierno 2006-2011 no ha querido resolver este asunto, con medidas que garanticen el suministro de Gas. Para la masificación efectiva, es indispensable el suministro garantizado de Gas natural por 20 años permanentes. Se requiere por lo menos 1 TCF para Lima y 1 TCF para el resto del país. Son los 2 TCF que existen en el lote 88 de Camisea, pero que están desde el 2005 inmovilizados, secuestrados, en los lotes y en la capacidad de transporte, al ser garantía bancaria de la exportación. Recuperar los 2 TCF es requisito indispensable para masificar el Gas.

 

Se requiere, además, que el Estado intervenga no solo con facilidades en trámites, sino con apoyo financiero y con políticas públicas de subsidio cruzado, donde los usuarios de mayores ingresos dan un adicional que permite subsidiar a los de menos ingresos. Para Gas Vehicular existe el fondo del Cofigas, que es crédito que se paga en un plazo largo, en adecuadas tasas de interés, y como parte del propio precio. Una fórmula similar debe existir para el gas domiciliario.

 

Para masificar el GN, una amplia red de ductos debe cubrir los sistemas norte y sur. Y mientras se construyen, en forma inmediata debe impulsarse los gasoductos virtuales para que se lleve el Gas ( GN Comprimido o GN Licuado) en camiones a gasocentros o a centrales de distribución en redes.

 

3. El boom del GLP como combustible domiciliario y el precio fraudulento.

 

El Gas Licuado de Petróleo (GLP) es el único combustible que ha tenido un crecimiento sostenido en el país en los últimos 18 años (aproximadamente 10% anual), y al cierre de Abril 2011 ha sido el segundo combustible líquido más comercializado en el país.

 

Lima es el mercado principal de GLP, lo que era claro desde el 2005. De 1993 al 2000, la demanda nacional en MBDC creció de 7,5 a 13,6. Del 2001 al 2004, creció de 14,1 a 18,1. Con la entrada de Camisea, de 2005 a 2011, da un salto y pasa de 21,4 a 37,9. Esta demanda se expande nacionalmente, pero crece fuertemente en Lima ( que incluye Centro y Norte hasta Trujillo). Esto puede apreciarse comparando las cifras que da a nivel nacional DHG-Minem con Osinergmin para Lima. Es así que la demanda nacional de MBDC de GLP crece del 2006 al 2011, en cada año respectivamente a 23,4 (2006), a 28,6 (2007), a 30,3 (2008), a 32,6 (2009); a 36,2 (2010) y a 37,9 (2011). De esta demanda de MBDC de GLP a Lima corresponden para cada año más de la mitad, respectivamente, 17,2 (2006), 17,7 (2007), 18,11(2008), 18,11 (2009), 20,7 (2010) y 25,6 (2011).

 

Desde el 2005 se promovió el GLP como el combustible masivo de los hogares. Para los balones de GLP se estableció un precio caro, de monopolio, el más caro de Suramérica. Este precio es un abuso, pues el GLP en Peru es producido en más del 80 % por Pluspetrol. Lo hace no con petróleo importado (que cuesta de US$ 90 a 100 barril), sino a partir de los líquidos asociados al gas de camisea (que a boca de pozo cuesta el equivalente de menos de US$ 1 dólar). Lo venden a un precio abusivo a través del cual los hogares peruanos subsidiamos las ganancias de la empresa productora y otros de la cadena comercializadora.

 

El año 2005 fue clave para establecer esta forma fraudulenta del precio del GLP. Recordemos que ese año, con Camisea ya en Lima, el Gobierno intensifica el bloqueo a la masificación del GN en Lima, y se alista un alto precio al GLP que despegaba en su consumo. Este precio fraudulento se impone en el “acuerdo” del 30.06.05 de la Comisión de Pro inversión del Congreso, y con la Resolución Directoral 122-2006-EM/DGH para determinar los precios del GLP, publicada en El Peruano recién el 23 de Junio del 2010.

 

El “acuerdo” de la Comisión del Congreso, presidida por Del Castillo, no es vinculante ni tiene fuerza legal, pero dio paso a la RD 122-2006-MEM/DGH. La forma fraudulenta es muy simple: hicieron pasar el precio del GLP como paridad de exportación, cuando estaban fijando una formula (FOB Pisco: “a precio de Mont Belviu”, y “Planta Callao: Mont Belviu más 64/84 dólares la tonelada”) que era una forma similar a la Paridad de Importación. Establecieron, además, un circuito en base a la posición de dominio de Pluspetrol, que controla el 100 % de la producción con gas, y con Repsol tienen el control principal de las plantas de abastecimiento mayorista.

 

Es necesario señalar que se usa un marcador internacional, como referente, no como precio. En el Contrato de Camisea, se establece que es el Mont Belvieu (considerando proporciones entre butano y propano), cuando no hay acuerdo entre las partes. El referente es solo un indicador, que va a la negociación. Existen varios otros indicadores: flete (marítimo), seguro, ad-valorem, gastos de importación, almacenamiento y despacho, gestión comercial. Si es Precio de Paridad de Exportación, se le debe descontar dichos aspectos. A la inversa, si es Precio Paridad de Importación, se le debe adicionar dichos elementos. Si se asume paridad de Exportación, es porque es un producto elaborado nacionalmente, debiendo descontar del Referente Mont Belvieu los diversos aspectos. Este es el caso del GLP en el Perú, que es producido en más del 85 % por Pluspetrol, usando como insumos los líquidos del gas de camisea. Con la formula fraudulenta, establecen el precio como si estuviesen usando Petróleo importado.

 

Es posible y necesaria la reducción sustantiva del precio del balón del GLP de 10 K. Hay que partir de una nueva ecuación de Gas Barato, que debe transformar la actual fraudulenta, para llegar a mediano plazo al GN como básico masificado y el GLP como complemento, considerándolo una necesaria forma complementaria al Gas Natural, pues siempre existirán áreas en las que no es posible establecer las conexiones de ductos. En la transición, deben adoptarse medidas del Estado sobre el IGV y otras, así como que los usuarios de centrales eléctricas a gas, aporten para promover adecuadamente la masificación domiciliaria y en el transporte.

 

Es posible apreciar dos niveles para este sinceramiento de precios del GLP. En el Primero, reducirlo sin IGV, ampliando competencia con intervención de Petroperú, reduciendo márgenes de abuso de posición de dominio en comercialización, manteniendo diferenciado el subsidio del fondo de estabilización de combustibles. En el Segundo, establecer una Negociación con Pluspetrol para que cumpla con el Precio de Paridad de Exportación, y considerando el real costo nacional de producción ( de acuerdo a la Contraloría debe ser de US$ 2.44 por Barril de líquidos y no de US$ 6.40 ) y no el precio del petróleo importado. 

 


 

EL CALLAO Y LOS PUERTOS A LA DERIVA

16 de julio de 2011

(Fuente del Prestigioso Diario La Primera)

 

Desde mediados del Siglo XX, el Perú tiene en sus puertos una de las batallas estratégicas como nación, la que está en su fase culminante a inicios del Siglo XXI. Se trata del posicionamiento geopolítico del Perú como país puerto en el Pacífico sur.

 

Tenemos la potencialidad, para proyectar nuestra localización estratégica marítima, al ser país biodiverso, biooceánico, andino amazónico, pluricultural, de recursos naturales, creciente producción diversificada, y ancestral base civilizatoria. Podemos forjar la plataforma logística de valor agregado de SurAmérica en su relación con el Asia Pacífico. Esta renta estratégica de nuestra ubicación en el Pacífico sur, solo puede ser conquistada con puertos públicos modernos que afirmen la soberanía, pues los puertos públicos son nexo de entrada-salida del flujo que circula en el cuerpo heterogéneo de la nación.

 

A julio 2011, no obstante, a puertas del nuevo Gobierno de Gana Perú, los resultados evidencian que el gobierno de Alan García con su política de los años 2006-2011, deja los puertos a la deriva, hipoteca la soberanía, se sumerge en negocios privados que vician de nulidad sus entregas de Paita y el Callao, y acrecienta su pretensión de liquidar Enapu y el sistema portuario nacional.

 

1. Los dilemas de la nación: Subordinación geoestratégica vs soberanía de país-puerto

 

En Callao y Paita, García ha impuesto precariamente duopolios o monopolios extranjeros, los que no traen dinero fresco sino hacen caja, sacrificando la economía y a los usuarios nacionales. En Callao, incluso se ha entregado gratis infraestructura, equipos, utilidades y áreas de Enapu. La empresa pública nacional de los Puertos Públicos, Enapu, está colocada al borde de la quiebra al perder en el Callao el 85 % de sus ingresos, y el MTC dice que el nuevo gobierno deberá subsidiarla para mantenerla entre la operatividad y cierre los 10 puertos públicos en las regiones. El Gobierno saliente deja cuentas pendientes que deberá pagar el nuevo Gobierno los próximos años, como US$ 40 MM (millones) anuales a puertos regionales de Enapu, y US$ 200 MM a pensionistas.

 

La empresa DPW, concesionaria del muelle sur del Callao, ha presentado el 1 de Julio 2011 una solicitud de arbitraje al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), contra el Estado del Perú, aduciendo competencia desleal, afirmando que se ha subsidiado activos públicos entregados a APM Terminals en la Concesión del Terminal Norte del Callao. Reclama una compensación que podría ser superior a los US$ 200 millones, y que debería desembolsar el Estado, con el nuevo gobierno.

 

García canjeó la soberanía nacional por los negocios particulares. Nos hemos quedado sin puertos interoceánicos en el Norte (Paita está separada de Manaos-Brasil) y en el Sur (Matarani está subordinado a Arica, e Ilo está bloqueado, y ambos no tienen conexión con Puerto Santos-Brasil). El megapuerto del Callao está entregado a operadores globales extranjeros en Duopolio, perdiéndose soberanía. La principal empresa logística portuaria-marítima, que busca remplazar las funciones portuarias y marítimas que hacían Enapu, la Compañía Peruana de Vapores y la marina mercante nacional de PetroPerú, es promovida por García y afirmada por su Gobierno. Es el grupo Chileno naviero-portuario, a través de Von Appen, “Andino Investment Holding” (Paita, transporte marítimo de gas y petróleo, ZAL y almacenes en Callao, etc), y en dupla con Tramarsa (a cargo de puertos privados y Tisur-Matarani) del Chileno Claro, al que representa Romero. Los puertos públicos en las regiones del litoral andan sin rumbo, y los puertos públicos fluviales de la amazonía están abandonados.

 

2. La privatización del Megapuerto del Callao

 

Desde el 1 de Julio 2011 se ha entregado el Terminal Norte del Callao (7 muelles, 11 amarraderos, 120 has, el monopolio sobre carga suelta de 9 Millones de TM anuales, el área de la principal Zona Logística del Pacífico Sur, y el principal muelle de contenedores), a la empresa APM Terminales, a cambio de efectiva inversión de US$ 350 millones que empezará a invertir recién dos años después.

 

APM Terminals ha pasado en un año de ofertar para el Callao US$ 1,900 millones a la reducida suma de US$ 350 millones efectivas. El 2008, DPW oferta invertir US$ 1,300 millones en el Callao, sin pedir apoyo del Estado y asumiendo las pensiones. Luego, APM Terminales, oferta para lo mismo invertir US$ 1,900 millones. Por su parte, el 2010 la Fundación Valencia Ports, en consulta con la comunidad portuaria elabora un proyecto integral, público-privado, de US$ 3,200 millones, que es dejado de lado. Alan García el 2011 entrega Enapu Callao, por una inversión total de US$ 760 millones de los que son obligatorios solo US$ 350, que se iniciarán dos años después que APM Terminals haga caja con el control total del puerto, con las utilidades de S/ 100 millones anuales que ya generaba Enapu, usando gratis equipos e infraestructura, valorizados en cerca de US$ 50 millones, y pasando al Estado la deuda de US$ 200 millones con los pensionistas y los US$ 40 millones anuales para la operatividad de los puertos públicos en las regiones.

 

El 1 de Julio, entre el caos y la improvisación del MTC-APN, y la arbitrariedad de APM Terminals, ésta tomó posesión de Enapu-Callao. Se precipitaba para imponer un ilegal hecho consumado al nuevo Gobierno que entra el 28 de Julio. Al 1 de Julio, no existía plan alguno de manejo del sistema portuario, ni en el Callao ni en los puertos públicos regionales. APM Terminal con el MTC asaltaban el software del funcionamiento portuario diario, que es propiedad de Enapu, y presionaban para que se lo entreguen gratis. A los trabajadores de Enapu se les pegaba encima de sus fotochecks los logos de la nueva empresa y el Gobierno presionaba para que se acojan al programa de retiro, mientras buscaba neutralizar a los estibadores con un antiguo sistema de trabajo.

 

A partir del 1 de Julio 2011, Enapu reduce sus ingresos en 85 % aproximadamente, dejando de percibir cerca de S/. 185 MM el presente año, y para el 2012 dejara de percibir un monto superior, no pudiendo mantener operativos los puertos públicos a cargo de Enapu: Salaverry, Yurimaguas, Iquitos, Pucallpa, Huacho, Supe, San Martin-Pisco, Ilo, Arica. La reducción drástica de ingresos y saldos de Caja de Enapu la ponen al borde de la quiebra el 2012, afectando a la operatividad de los servicios públicos portuarios a su cargo, y quedando en insolvencia ante sus trabajadores y pensionistas, cuyo fondo disponible se agota en Enapu entre 2012 y 2013. El Gobierno, el MTC y el Directorio de Enapu, no tienen plan alguno ante este impacto, en una acción no solo irresponsable sino ilegal con un activo público y con una deuda pública social, lo que vicia el contrato. El 13 de Julio, el parlanchín Ministro MTC señala que el nuevo gobierno deberá subsidiar a Enapu para que se mantengan operativos los puertos públicos del país, y asumir la deuda con los pensionistas.

 

Esta entrega tiene, además, vicios por la subvaluación de diversos activos tangibles e intangibles de Enapu, que son del Estado y de todos los peruanos, los que son entregados gratuitamente, mientras se lleva a la empresa Enapu a la quiebra. Se incluyen en este vicio de entrega gratis, entre otros, las Grúas Pórticos, (valorizadas en más de US$ 24 millones), las inversiones de mejora en infraestructuras ( por más de US$ 10 millones), los Sistemas IT (equipos y sistemas tecnológicos portuarios propios, de varios millones de US$) la cartera de clientes, las áreas de gran valor (para zonas logísticas y otros usos) y las utilidades de una empresa en marcha (más de S/ 100 millones anuales).

 

3. Vicios y Nulidades del Modelo de Contrato de García

 

Se Hipoteca la soberanía portuaria, entregando al acreedor financiero permitido, el dominio público portuario, y la decisión final de la potestad sobre el puerto público, sin que el Estado pueda objetarlo. Establecen un Equilibrio Económico Financiero, que se sustenta en incremento de precios y tarifas a los usuarios y en subsidios del Estado. Permiten que la Sociedad Concesionaria, con solo “una parte”, no especificada, de los fondos de financiamiento propios, pueda iniciar las obras, pudiendo hasta 12 meses después presentar recién su financiamiento, parte inicial que podría incluso ser el 1 % del total. En Callao, APM Terminals tiene integración vertical naviera-portuaria-extraportuaria. Aplica tarifas integradas a los usuarios y se queda con las utilidades que escamoteara al 17 % de un “Enapu”, reducido a empresa de papel en el puerto. Además, se le entrega en monopolio directo, el movimiento de 9 Millones de Toneladas anuales de carga suelta y líquidos. Desde el 1 de Julio, por esto, se incrementó, en 33 % las tarifas por el desembarque de líquidos. Estos precios de monopolio serán una de las fuentes de sus ingresos que esquilmarán a los usuarios nacionales. Los primeros 3 años, el Concesionario estará haciendo caja con la empresa en marcha, pues en ese lapso se estarán haciendo las obras del nuevo Terminal de minerales, continuándose esos años la embarcación de minerales necesariamente por el muelle cinco.

 

Han invadido en el Contrato las funciones exclusivas de Ositran, organismo regulador, pretendiendo desconocer funciones otorgadas por normas de rango legal a los organismos públicos. Y han afectado las condiciones de seguridad y defensa nacional de la Marina de Guerra en el Callao, no resolviendo las objeciones presentadas. Se afectan los derechos constitucionales y legales de los trabajadores de Enapu, respecto a su empresa, a su trabajo y a la continuidad en el trabajo.

 

4. Perspectivas de Soberanía

 

Se ha quebrado la necesaria relación entre la economía, la población y la nación, al entregarse los puertos públicos reducidos a zonas de negocios privados, y cercenarse su perspectiva geopolítica. Se han bloqueado sus potencialidades y exigencias de los puertos públicos como nodos territoriales y sistemas multifuncionales, de valor agregado y centros de plataformas logísticas macro regionales.

 

Pero la nefasta herencia de García, no ha podido doblegar al Perú y su vocación de país-puerto. Esta oportunidad y desafío nacional, no la puede destruir. Sigue siendo la base para recuperar los puertos públicos y potenciarlos. La nación y sus espacios macroregionales, con sus crecientes actividades productivas y plataformas logísticas, requieren se recuperen los puertos públicos y se los modernice competitivos. Es urgente y necesario afianzar el sistema portuario nacional, el rol de Enapu como administrador público portuario, y convocar la inversión privada en sus diversas modalidades. Para esto, deben revisarse y reformularse los contratos llenos de vicios y nulidades. Es uno de los desafíos de la nueva etapa de cambios.

 

 

 

 

LAS HOJAS DE RUTA

 

 

Doctor Sinesio López Jiménez

 

07 de enero de 2012

(Fuente: Blog del Autor, http://blog.pucp.edu.pe/blog/sinesio)

 

La hoja de ruta ha sido políticamente prostituida. Todos la manosean y la definen como quieren. El fujimorismo, la Alianza por el Gran Cambio y el Apra tienen una visión conservadora de ella y la entienden, en lo esencial, como la continuidad del modelo económico y de las políticas públicas del 90 en adelante. Valdés y Castilla, los actuales hombres fuertes del gobierno, le han arrebatado el horizonte utópico y el filo reformista que ella albergaba. Cada uno la apoya y exige su cumplimiento de acuerdo a la manera como la entiende y la define. Como anotó agudamente Carlín en su momento, a la hoja de ruta se le han caído algunas letras que fueron sustituidas por otras otorgándole un sentido radicalmente distinto al primigenio.

 

 Ella surgió como una adecuación del programa de la gran transformación a la coyuntura de la segunda vuelta y como expresión de la nueva coalición social y política con los sectores liberal-democráticos. Gracias a esa nueva coalición se pudo ganar a Keiko Fujimori y a todos los poderes que la respaldaron pasando de 32% a casi 52%. Se consideró con razón que los tiempos políticos no son homogéneos sino que ellos se modifican de acuerdo a las cambiantes relaciones de poder que se desarrollan en diversos campos. En la coyuntura de la segunda vuelta, que era moderada y hasta conservadora, la exitosa hoja de ruta tuvo un sentido de cambio y de reforma. Hoy, en cambio, ella tiene un sentido conservador debido al cambio en las relaciones de fuerza que se ha producido en el gobierno.

 

Ello significa que el sentido político de los acontecimientos y de los programas no depende sólo del significado que le imprimen los actores sino también del carácter del contexto (reformista o conservador) en el que ellos operan. En otras palabras, el contexto resignifica el sentido político que los actores otorgan a las acciones y a los programas. ¿En qué momento la hoja de ruta comienza a perder su horizonte utópico y su filo reformista?. Mi hipótesis es que esa mutación comienza cuando el presidente Ollanta, presionado por los poderosos grupos económicos y por la derecha política y mediática e inducido por “los brasileros”, decide cogobernar con los representantes (Velarde Y Castilla) del orden neoliberal. En ese momento se introduce también lo que hoy se llama falta de cohesión porque fuerzas extrañas a Gana-Perú comienzan a cogobernar.

 

 El discurso de Valdés culmina la tarea de reconversión de la hoja de ruta. Con su triunfo temporal se ha producido una cosa curiosa: Los que introdujeron la disonancia en el gabinete de Salomón Lerner han terminado acusando a los autores de la primigenia hoja de ruta (la izquierda y el centro liberal-democrático) de producir una falta de cohesión en el gobierno. Este hecho demuestra que son los triunfadores los que ponen nombre a las cosas y que los derrotados no tienen derecho a la memoria. Es interesante comparar los discursos de los dos Primeros Ministros del gobierno de Ollanta (Lerner y Valdés) para comprender mejor los sentidos diferentes que tiene la hoja de ruta. El de Salomón Lerner presentó cuatro horizontes (crecimiento con inclusión en democracia; igualdad de derechos, oportunidades y metas sociales alineadas con los objetivos del milenio; concertación económica y social en el ámbito nacional, regional y local y reencuentro histórico con el Perú rural) que señalaban el norte de los grandes cambios que debía impulsar el gobierno y diez políticas que buscaban concretarlos.

 

El discurso del señor Valdés recoge una vieja propuesta tecnocrática y burocrática que proviene de la capilla del MEF y olvida los cambios y reformas de la hoja de ruta original, a la que quita la garra y el punche necesarios que requiere todo impulso transformador. Para citar sólo algunas de las muchas ausencias de cambio, es necesario señalar que la reforma política brilla por su ausencia y que la necesaria reforma del Estado ha sido achatada y reducida a una modesta propuesta de modernización de la gestión pública. El Estado seguirá capturado por los grandes grupos económicos, se mantendrán las islas de modernidad que le permiten al MEF operar como si fuera el gobierno, las políticas públicas (la educación, la salud, la seguridad y la justicia) no llegarán, como siempre, a todos los peruanos y peruanas por igual y la descentralización no tendrá el impulso necesario para superar la desigualdad entre las regiones, el atraso y la desarticulación del territorio.

 


 

CARTA DESDE LA SOCIEDAD CIVIL

31 de Diciembre de 2011

(Fuente: Blog del Autor, http://blog.pucp.edu.pe/blog/sinesio)

 

No le escribiría esta carta, señor Presidente, si yo considerara que todo lo que significó su candidatura a la Presidencia de la República está irremediablemente perdido. El proyecto de la gran transformación que nos identifica a todos los nacionalistas e izquierdistas que luchamos para que Ud. pasara a la segunda vuelta sigue en pie. La hoja de ruta que amplió las alianzas hacia el centro liberal-democrático para que Ud. triunfara en la segunda vuelta y accediera al gobierno es un compromiso serio que hay que respetar. Algunos ciudadanos que acompañamos al gabinete Lerner hemos salido del gobierno, pero no hemos abandonado el proyecto de la gran transformación, al que, por el contrario, vamos a dotar de músculos y nervios y a darle una vida de masas.

 

Felizmente la política no se encapsula en el gobierno ni se enmarca sólo en el Estado. Estos constituyen su referencia y su objetivo, pero ella se desarrolla en las conciencias de la gente de a pie, en las demandas y propuestas ciudadanas, en la sociedad civil, en los movimientos sociales y en sus representaciones políticas. Estas serán nuestras permanentes trincheras de combate, desde las cuales buscaremos enrumbar al gobierno e incidir en sus decisiones políticas. Espero que Ud. tenga la sensibilidad democrática y la necesaria disposición de ánimo para acogerlas y darles un efectivo curso político. Tenemos que evitar otro desencanto y una nueva frustración de los excluidos y olvidados de siempre. La alta votación de estos sectores por Ud. en las dos vueltas electorales mostró que sus esperanzas de cambio eran tan grandes como sus sufrimientos. Una nueva frustración puede desatar en ellos iras o escepticismos tan grandes como sus sueños de justicia.

 

Formo parte del colectivo “Los ciudadanos por el cambio” y de los intelectuales que apoyaron su candidatura cuando ella no despegaba. Escribí varias columnas en defensa suya cuando García y la derecha, que ahora lo elogian, lo demolían todos los días utilizando todos los recursos del poder. De nada de esto me arrepiento. Ser de izquierda, en un país sin representación política de las clases populares, es apostar a las fuerzas progresivas y viables (políticamente) que buscan la justicia y la libertad en cada etapa de la historia. Mi error y el de mis amigos y compañeros de la izquierda fue dejar de lado la necesidad de organizar una fuerza política propia para respaldar mejor su candidatura y evitar los desvíos del camino escogido.

 

Tenemos que evitar, Presidente, que los electores y la democracia sean traicionados otra vez como en 1990, como en el 2001, como en el 2006, años en los que terminaron gobernando los que habían perdido. De eso proviene el descrédito de la política, de los políticos y de la democracia. Sostengo, por esa razón, que nos faltó la voluntad política necesaria para hacer valer el triunfo electoral de la segunda vuelta y organizar un gobierno legítimo sobre esa base. Se tenía un buen equipo de gobierno –por estudios y por experiencia- y se ofrecían a todos y a todas las garantías necesarias para el desarrollo de sus intereses y aspiraciones: seguridad jurídica, equilibrios macroeconómicos, políticas fiscal y tributaria responsables para los grupos económicos poderosos; estabilidad y libertad para las clases medias; empleo, ingresos dignos y derechos para los trabajadores y políticas de inclusión para los pobres y muy pobres.

 

Inducido por “los brasileros”, a los que se ha dado más importancia de la que realmente debieran tener, Ud. hizo subir a bordo a los que habían votado por Keiko Fujimori para que participaran en el manejo del gobierno. Asustado por los grupos económicos y por la derecha política y mediática que le decían que si Conga no iba se corría el riesgo de perder 53 mil millones de inversión minera y azuzado por los servicios de inteligencia que le “informaban” que los rojos movían todos los hilos de los movimientos antimineros, Ud. ha decidido romper con los electores populares y regionales que lo llevaron al gobierno, con la izquierda que lo apoyó para pasar a la segunda vuelta y con Toledo que lo ayudó a ganar la segunda vuelta y ha decidido refugiarse en el ejército como fuente de su poder.

 

Eso dice mucho del orden que Ud. quiere construir en una situación de crisis, pero olvida un dato fundamental de la política que Hannah Arendt subrayó: la violencia es el arma, pero el poder es el número. El número es el conjunto de ciudadanos, la sociedad civil en movimiento y la fuente legítima de poder con la que Ud. ha decidido temporalmente romper. Le deseo un buen año 2012, Presidente, y espero que en el curso del mismo se reencuentre con el pueblo que lo eligió.

 


 

OLLANTA ENTRE EL TEMOR Y LA ESPERANZA, LOS CIEN PRIMEROS DÍAS DE DEMOCRACIA CONCERTADA

 

18 de noviembre de 2011

(Fuente: Cortesía de Manuel Dammert E. en Facebook)

 

A cien días de gobierno, poco es lo que se puede exhibir como gran transformación. Cuatro cambios son los más importantes: el gravamen a las mineras, la creación del Ministerio de Inclusión Social (MIDIS), el incremento del salario mínimo y una política laboral que atiende las demandas y defiende los intereses de los trabajadores. Lo que ha cambiado y está cambiando es el humor de los diversos sectores sociales. Las clases medias y altas han perdido el temor y han incrementado, por eso, el apoyo a OH. Los sectores pobres y muy pobres, en cambio, parecen estar perdiendo la esperanza y han disminuido su respaldo, especialmente en el sur andino. Eso muestra quizá la impaciencia de los pobres y su poca capacidad de espera. El accionar del gobierno discurre, sin embargo, como un lento proceso en el que predomina la continuidad sobre el cambio. Siguen los mismos funcionarios políticos de los gobiernos anteriores, muchos de ellos corruptos, siguen las mismas políticas económicas y sociales y hay muy poco de la promesa transformadora. La voluntad de cambio persiste en Ollanta y en el gobierno, sin embargo.

 

Los compromisos de la segunda vuelta

 

¿A qué se debe la lentitud de los cambios prometidos? La respuesta es compleja y obedece a varios factores. Las coaliciones sociales y políticas de la segunda vuelta, la debilidad política de la coalición triunfante, el acuerdo de una democracia concertada con el capital para darle gobernabilidad al país y los cambios estructurales que han polarizado socialmente al Perú constituyen las principales causas que explican los cambios a cuenta gotas que, por eso mismo, dejan de tener un impacto político deseado. El primero tiene que ver con la forma en la que se desarrolló el proceso electoral en la primera y en la segunda vuelta. Todas las clases sociales tenían diversas expectativas sobre Ollanta Humala como candidato y como Presidente. Para el imaginario de las clases populares y pobres Ollanta expresaba la promesa de la gran transformación tanto en la primera como en la segunda vuelta y mantenía esa promesa cuando llegó al gobierno. Para las clases altas y medias, en cambio, Ollanta era una amenaza a su estabilidad económica y social y significaba el salto al vacío en la primera vuelta. Ese sentimiento cambió en la segunda vuelta (especialmente en las clases medias) gracias al rechazo al fujimorismo, por un lado, y gracias al respaldo de las corrientes liberal-democráticas encarnadas por Vargas Llosa y Toledo. La segunda vuelta se polarizó entre el candidato de Gana Perú y la de Fuerza 2011, entre la centro-izquierda y la derecha. Ollanta sufrió un cargamontón del poder económico, de la derecha política y mediática, de la Iglesia conservadora y del mismo gobierno de García. La estrechez del triunfo de Ollanta no puede, sin embargo, ocultar la amplitud y la profundidad de la derrota de la derecha. Es la segunda vez que el poder económico pierde democráticamente el gobierno. La primera vez (1945) que perdió el gobierno lo recuperó con el golpe de estado de Odría.

 

El triunfo de la primera vuelta fue una obra maestra de campaña electoral, por un lado, y fue también un producto del entrampamiento de las candidaturas del centro y de la derecha, particularmente de Toledo, PPK y Castañeda. Triunfaron la corriente nacionalista y la de izquierda que conformaban Gana-Perú. El triunfo en la segunda vuelta suponía ampliar la coalición social y política hacia el centro-derecha, esto es, hacia el liberalismo democrático que encarnaban Alejandro Toledo y Mario Vargas Llosa. Eso, como es obvio, exigía morigerar nuestros planteamientos de cambio, lo que se expresó claramente en la hoja de ruta.

 

La debilidad de la fórmula de gobierno (que no fue) de la democracia electoral.

 

La debilidad de los actores políticos que impulsan el cambio es notoria. Las corrientes nacionalistas y las de izquierda, agrupadas en Gana Perú, así como las de centro-derecha no son fuerzas organizadas ni institucionalizadas sino que constituyen organizaciones incipientes y son principalmente corrientes de opinión. La fuerza electoral proviene del apoyo popular a Ollanta Humala, el líder de Gana Perú. En segundo lugar, la debilidad de los movimientos sociales populares que, desde los 90 del siglo pasado, viven procesos de fragmentación y disgregación de los que, hasta ahora, no logran salir. En tercer lugar, el peso creciente de los medios, la mayoría de ellos en manos de la derecha y la ultraderecha, en el campo de la política es avasallador. Son ellos los que ponen la agenda pública y los que catapultan y hunden a los personajes políticos. En cuarto lugar, la importancia decisiva de los poderes fácticos en la organización y funcionamiento de los gobiernos y del Estado es notoria y creciente. Hasta ahora los gobiernos han sido formados por coaliciones de la cúpula política con los poderes fácticos. Desde los tiempos del fujimorismo, los ministros de economía no provienen de los partidos que ganan las elecciones sino de los organismos financieros internacionales y de los bancos.

 

A partir de la nueva coalición social y política que le dio el triunfo electoral en la segunda vuelta, Ollanta se propuso organizar el gobierno y administrar el capitalismo ofreciendo reglas de juego claras: seguridad jurídica, mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos, despliegue de políticas monetaria y fiscal responsables para los grandes grupos económicos y políticas de inclusión social para las clases populares y pobres. Se buscaba establecer una política de coalición de las fuerzas victoriosas que llevara a cabo el programa de crecimiento con inclusión en democracia, pero sin la presencia de los representantes del capital en el gobierno. Eso implicaba el respeto a la voluntad de los electores (democracia electoral) y al mismo tiempo la consideración de los intereses empresariales, esto es, la vigencia de la democracia de coalición. El equipo económico que encabezaba esta propuesta estaba integrado por Félix Jiménez, Kurt Burneo y Oscar Dancourt que habían manejado con eficiencia y responsabilidad los aparatos económicos del Estado en el gobierno del Presidente Toledo.

 

Ollanta quería evitar de ese modo que la democracia sea secuestrada por la derecha y que ésta lo obligara a gobernar con el programa de los que habían perdido las elecciones, tal como sucedió desde 1990 en adelante. Esta fórmula de democracia burlada (y traicionada) ha sido y es muy común en el Perú y en América Latina en los tiempos del neoliberalismo. Eso explica que una de las razones más frecuentes esgrimidas por los electores peruanos y latinoamericanos para desaprobar a sus gobernantes en las encuestas sea la del incumplimiento de sus promesas electorales.

 

El poder económico y la derecha política y mediática no estaban dispuestos, sin embargo, a respetar la voluntad de los electores. Ellos exigían más. Los grupos económicos arrastraban los pies cuando se hablaba de inversión y mostraban su desconfianza en el probable nuevo gobierno de coalición (de centro-izquierda) mientras la derecha mediática azuzaba los cucos y despertaba los miedos del mundo empresarial. Se negaban a someterse a la autoridad democrática que había nacido del triunfo electoral de la coalición social y política que se había organizado en la segunda vuelta. No les gustaba para nada la fórmula de gobierno de la democracia electoral. Pretendían otro tipo de democracia en la que ellos fueran considerados como parte del gobierno sin haber ganado las elecciones. Querían una democracia concertada con ellos. Y la coalición triunfante no tenía la fuerza social y política para hacer respetar su éxito electoral.

 

La búsqueda de la gobernabilidad y la democracia concertada.

 

Finalmente Ollanta dio el paso decisivo para darle gobernabilidad al país: incorporó al gobierno a los representantes del mundo empresarial (Velarde en el BCR y Castilla en el MEF) El poder económico y la derecha política y mediática lo celebraron, pero querían más: Deseaban a la izquierda fuera del gobierno y pretendían que Ollanta fuera un gobernante sin poder para manejarlo a su antojo. Como es obvio, todas estas concesiones al capital y a sus representantes significaban y significan una mayor moderación política y una mayor lentitud en los cambios. Lo peor que podría suceder a la nueva coalición de gobierno es la degeneración de la democracia concertada en una democracia trabada o, peor aún, en una democracia traicionada.

 

El triunfo electoral abrió las puertas del gobierno a Ollanta, pero no le otorgó gobernabilidad. En una democracia el que gana las elecciones (competitivas e institucionalizadas) recibe la autorización de los ciudadanos para gobernar. En eso consiste la legitimidad de origen de las autoridades democráticas. El triunfo electoral, sin embargo, no le otorgó capacidad de gobernar con eficacia (gobernabilidad). Para tenerla Ollanta invitó a los representantes del capital (que apostaron por la candidata derrotada) a participar en el gobierno. Este hecho se ha prestado a múltiples lecturas (concesión a la presión, traición, juego estratégico, realismo político, etc.).

 

Más allá de las diversas lecturas de este hecho, hay un dato macizo de la realidad: Los resultados electorales no expresan siempre las relaciones económicas, sociológicas y políticas de las fuerzas que existen efectivamente en el país. Si se quiere tener gobernabilidad es necesario tener en cuenta también las reales relaciones de poder en la sociedad, en la economía y en la política, establecer un equilibrio complejo entre ellas y proponer políticas públicas en las que todas y todos ganen.

 

Ante la ausencia de partidos, la política ha sido copada por los medios, los poderes fácticos y los políticos sin partido. Si Gana-Perú fuera un partido bien organizado y con mucha influencia social, podría contrarrestar esos poderes y sería un sustento sólido del nuevo gobierno. Si tuviéramos un sistema de partidos, la política sería más estable y la gobernabilidad estaría relativamente garantizada. La fuente de poder Ollanta no sólo radica en el triunfo electoral y en la relación afectiva con las masas sino también en el hecho macizo que es el comandante general de las FF.AA. Este es el contrapeso real del poder del capital. El capital y la coerción se hallan frente a frente, pero no se confrontan sino que conciertan. Salvo en el de Velasco, en los otros gobiernos, especialmente en los del 90 en adelante, el capital y la coerción se ubicaron siempre del mismo lado para enfrentar a las fuerzas del cambio.

 

Las correlaciones sociales constituyen un terreno movedizo y conflictivo. No hay organizaciones populares sólidas (sindicatos, asociaciones, sociedad civil), pero existen muchos conflictos de diverso tipo y un movimientismo desbordante. Si este se organizara e institucionalizara podría ser más efectivo en sus demandas, ayudaría a la gobernabilidad y podría constituir un vigoroso apoyo del nuevo gobierno. El poder económico está hegemónicamente en manos de los grandes grupos empresariales (48) nacionales y extranjeros. Su hegemonía se ha visto fortalecida y legitimada con el crecimiento económico de los últimos diez años gracias a la demanda de los mercados internacionales. Lamentablemente no existen sindicatos ni centrales sindicales que contrapesen el poder de la CONFIEP.

 

El crecimiento con inclusión en democracia es la propuesta programática en la que todos ganan. Ello requiere establecer equilibrios complejos entre los diversos campos de las relaciones de poder. Esos equilibrios se mueven entre los dos límites programáticos y estratégicos extremos que hay que evitar: la máxima ganancia y la máxima distribución, la amenaza de desinversión y la presión social y política extrema que la atemoriza. En resumen, la gobernabilidad no proviene de la fuerza de las instituciones (partidos, sociedad civil y Estado) ni de condiciones favorables a la misma (bajo nivel de desigualdad, alto nivel de desarrollo, etc.), sino de la eficacia, la transparencia y la legitimidad del gobierno de Ollanta y del juego que establece con los principales actores del mundo empresarial.

 

La fragilidad institucional del Estado.

 

La fragilidad institucional se puede percibir mejor en el Estado. Este es pequeño y débil. Es más pequeño que la sociedad y que el territorio en el que debiera ejercer su jurisdicción. Hay zonas geográficas, especialmente las alto-andinas, a las que no llega el Estado. Es más débil que otros Estados de la región y es débil también para ejercer la autoridad e imponerla a ciertos grupos sociales que se colocan fuera de la ley. ¿Qué explica la debilidad del Estado peruano? Mi hipótesis es que ella obedece a un conjunto de características que lo definen.

En primer lugar, es un Estado sometido a la cultura patrimonial. Esta se expresa en diversas situaciones. Cuando un partido triunfa en las elecciones cree que ha obtenido el Estado como botín y se dispone a coparlo con sus militantes apelando al supuesto derecho que le da el triunfo electoral. Esto es lo que han hecho los partidos mejor organizados, muy duchos en las lides de atiborrar al estado con sus clientelas partidarias. Cuando los ciudadanos gestionan algún tipo de servicios en el estado, lo primero que los burócratas les hacen sentir es que ellos son dueños de la función que tienen y que los van a atender, no porque la ley los obliga, sino porque son buena gente y en reciprocidad les piden, en el peor de los casos, una coima. Cuando los grupos económicos buscan atarantar al Presidente para que nombre a personas de su confianza en los puestos claves del Estado es igual. Todos ellos se sienten dueños del Estado.

 

En segundo lugar, es un Estado que tiene islas de modernidad, pero la mayoría de sus aparatos, especialmente aquellos que tienen ver con los servicios y derechos de la población, está anquilosada y sometida a formas tradicionales de organización y de funcionamiento. En tercer lugar, nuestro Estado, como la mayoría de los estados de AL no es democrático. Sus políticas sociales (educación y salud) no llegan a todos los peruanos y peruanas por igual. Lo mismo sucede con la ley, la justicia y la seguridad. En cuarto lugar, el Estado es más criollo que andino y amazónico. Así nació y así sigue. Lo criollo se ha estirado, sin embargo, más allá de la costa y lo andino y amazónico se ha encogido en sus propias regiones, pero el Estado tiene problemas para acomodarse y expresar a la sociedad pluricultural compleja. Podría adecuarse sin renunciar a su carácter unitario.

 

En quinto lugar, El Estado es limeño. Las otras regiones tienen menos estado con todo lo que eso implica: menos poder, menos presupuesto, menos servicios, menos desarrollo. En sexto lugar, el nuestro es un Estado pobre. ¿Qué se puede hacer con el 14 o 15% de presión tributaria? Sólo se reproduce en malas condiciones con una burocracia ineficiente y mal pagada. Con los escasos recursos que le quedan no puede realizar políticas sociales de calidad para todos ni puede hacer que la seguridad y la justicia imperen igualmente para todos. En sétimo lugar, la burocracia es ineficiente. Perú, a diferencia de otros países de AL (Brasil, por ejemplo), no concluyó una reforma burocrática profunda (que Europa tuvo en el siglo XIX). Por eso, nuestra burocracia no es weberiana: racional, objetiva, impersonal, eficiente. Y, finalmente, es un Estado corrupto y poco transparente.

 

¿Qué consecuencias trae la debilidad del Estado? Varias, pero quiero señalar brevemente tres. En primer lugar, un estado débil es la principal causa de la falta de gobernabilidad del país. La capacidad de gobierno y su desempeño dependen, en gran medida, de la fortaleza institucional del Estado. Eso no existe en el Perú actual. En segundo lugar, un estado débil afecta la calidad de la democracia. Las frecuentes fallas y la baja calidad de la democracia no dependen tanto de su diseño institucional como de la debilidad y del carácter antidemocrático del Estado. En tercer lugar, un estado débil no ayuda al crecimiento y al desarrollo. Por lo general, el Estado y el desarrollo con procesos que se acompañan. A más Estado, más desarrollo.

 

Los cambios estructurales y sus impactos en la política.

 

El neoliberalismo ha debilitado estructuralmente a los sectores populares, especialmente al trabajo asalariado. El mundo actual del trabajo es un buen mirador para observar lo que sucede con el capitalismo neoliberal. En efecto, lo que está pasando en el mundo del trabajo dice mucho del capitalismo que tenemos delante en términos del nivel de desarrollo alcanzado, de su escasa capacidad de integración social, del tipo de capitalismo, de las estrategias utilizadas para ahorrar costos laborales y para neutralizar la acción colectiva de los trabajadores, de las expectativas y frustraciones que genera. El trabajo para el neoliberalismo, que organiza la producción desde la oferta, ha dejado de ser un factor de producción para transformarse en un costo laboral.

 

Generalmente existe una relación directa entre el nivel de desarrollo y el tamaño del trabajo asalariado: A más desarrollo, más porcentaje del trabajo asalariado y a menos desarrollo, menos trabajo asalariado. Los países desarrollados, a diferencia de los que no lo son, tienen un mayor número de trabajadores asalariados tanto en el campo productivo como en el campo no productivo. Lo que ha pasado en el capitalismo avanzado es que el trabajo no productivo asalariado ha crecido más que el productivo. El reducido tamaño del trabajo asalariado es un buen indicador del bajo nivel de desarrollo alcanzado por el capitalismo en el Perú.

 

El abultado porcentaje de trabajadores independientes revela la poca capacidad de integración social de la economía de mercado y muestra más bien sus características de exclusión económica. Estamos frente a un capitalismo que es intensivo en capital y muy ahorrador de mano de obra. La gran minería, por ejemplo, sólo absorbe el 2% de la PEA y de ella el 70% no está en planilla. Producir un empleo en la gran minería cuesta alrededor de un millón de dólares dada la alta intensidad de capital que ella utiliza. Esto se expresa en la mayor velocidad del crecimiento del PBI y el débil crecimiento del empleo. En los últimos años el país ha crecido económicamente, pero el empleo no ha crecido en la misma magnitud y con la misma velocidad y, obviamente, tampoco han crecido los sueldos y salarios. Los ingresos que percibía el trabajo en el 2002 bajaron del 25% del PBI al 21.9% en el 2007.

 

El rasgo más distintivo del capitalismo actual es, sin embargo, la capacidad que ha tenido para reestructurar el mundo del trabajo en general, del trabajo asalariado en particular y de la clase obrera. Esta ha sido fragmentada y dividida en una serie de situaciones: asalariados, servicios personales, servicios no personales, trabajadores por contrato a plazo fijo, services, etc. Lo que motiva esta fragmentación es probablemente la búsqueda de la disminución de los costos laborales, por un lado, y el bloqueo de la acción colectiva de los trabajadores asalariados, por otro. En efecto, esta fragmentación desarticula los intereses comunes, diversifica los adversarios y los conflictos, rompe la comunicación y hace difícil, sino imposible, la construcción de plataformas comunes de acción colectiva. Todo esto se expresa en el debilitamiento –en la realidad social y política y en la conciencia de la gente- de los sindicatos como instrumentos de defensa de los derechos de los trabajadores.

 

El crecimiento de los últimos diez años gracias a la demanda del mercado internacional, más que el modelo neoliberal mismo, ha generado importantes cambios que tienen diversos impactos importantes en la estructura social y en la política. Los grandes grupos económicos nacionales y extranjeros se han fortalecido. Algunas empresas, sobre todo las mineras, han recuperado su inversión en tres o cuatro años gracias a las altas tasas de rentabilidad en esta época del boom exportador. La pobreza se ha reducido, pero la desigualdad persiste o se ha incrementado. Han emergido unas vigorosas clases medias en Lima y en las principales ciudades de la costa que han amenguado parcialmente la polarización social y han moderado la radicalidad de la política. El progreso de la costa y de algunas islas de modernidad en la sierra y en la selva en medio del estancamiento mayoritario alimenta también la moderación política.

 

El juego político de fondo de los cien primeros días.

 

El juego político central se organiza en torno a la política de concertación entre el Presidente Ollanta y los grandes grupos empresariales para impulsar el programa de crecimiento con inclusión en democracia. No es una política de coalición o alianza, como en los gobiernos anteriores, en la que ambos actores se colocaban en el mismo lado (pro-empresarial) sino una política de concertación en la que cada actor mantiene sus intereses específicos –acumulación creciente por parte de los empresarios y política distributiva vía impuestos por parte del gobierno- al mismo tiempo que ambas partes buscan acercar sus intereses diferentes para que todos ganen: los empresarios, el gobierno y los ciudadanos.

 

Asociado al juego político central se desarrolla otro colateral de las fuerzas aliadas: la confrontación entre la derecha política y mediática, aliada de los grandes grupos empresariales, por un lado, y el centro liberal democrático de Toledo y la izquierda, aliadas del Presidente Humala, por otro. Los aliados mantienen con los actores centrales (Ollanta y los grandes grupos empresariales) acuerdos y apoyos básicos sin que eso impida la existencia de tensiones y las desconfianzas entre los aliados. Estas son quizás mayores en el campo de la izquierda que en el campo de la derecha. Los conflictos políticos, algunos de ellos estridentes, son desplegados, sin embargo, por la derecha política y mediática contra el centro liberal democrático (Toledo) y contra la izquierda. La derecha mediática sostiene una guerra sin cuartel contra los aliados de Ollanta en primer lugar y, en menor medida, contra Ollanta mismo. Aviva una polarización suicida que Ollanta rehúye. Busca instaurar una democracia polarizada que puede generar una parálisis decisoria (ingobernabilidad) para luego imponer la fórmula de la democracia traicionada.

 

La estrategia de la derecha política y mediática consiste en una especie de juego de “quítate tú para ponerme yo”. Se trata de desplazar del gobierno al centro y a la izquierda para cercar a Ollanta, coparlo, obligarlo a gobernar con el programa de los derrotados y volver a la “normalidad” de siempre: mantener el establisment y cuidar la siesta de los ricos. La conducta de la mayoría de los medios obliga a preguntarse si sus posiciones políticas polarizantes obedecen a una iniciativa propia, suicida e irresponsable, o hacen parte de una estrategia de los grandes grupos empresariales que manejarían una escopeta de dos cañones: con uno celebran y conciertan con Ollanta y con otro disparan contra él y contra sus aliados. En general, no hay prensa desideologizada ni medios independientes. La mayoría de ellos están estrechamente asociados al poder económico por diversos mecanismos (publicidad, accionariado, etc.).

 

Este doble juego político (central y colateral) se desarrolla en medio de una profunda crisis internacional que ha dejado de ser escenario para transformarse en director de orquesta de ese juego. La profundidad, la amplitud y la duración de esa crisis impactarán fuertemente en la economía peruana y en la dinámica de los conflictos políticos que tenderá a agudizarse. Es probable que las coaliciones y alianzas se debiliten e incluso se rompan, que la concertación cruja y la polarización política se incremente. La crisis financiera internacional, tanto la norteamericana que viene desde el 2008 como la de Europa de fecha más reciente, golpea fuertemente a las economías latinoamericanas, a unas más que a otras. El impacto en la economía peruana será probablemente menor que en el resto de AL gracias a la política anti-cíclica que ha impulsado el gobierno y a la demanda de minerales por parte de China. Todo parece indicar que la crisis económica internacional será profunda y de mediana o larga duración y que su impacto se sentirá en la disminución del crecimiento, en la caída de las exportaciones y de la importaciones, en la reducción de inversión privada, en la fuga de capitales, en la contracción de los ingresos tributarios, en la retracción del empleo y en el aumento de la pobreza, probablemente en dimensiones mayores que en el 2008. En ese contexto la respuesta del gobierno debiera ser, por un lado, desarrollar políticas fiscales y monetarias expansivas e incrementar la presión tributaria para desplegar políticas agresivas de inclusión social y, por otro, aprovechar la profunda crisis del capitalismo neoliberal para impulsar el desarrollo de los mercados internos y construir una economía nacional de mercado. Los tiempos económicos, sociales y políticos que se vienen son turbulentos y tempestuosos y requieren una conducción política al mismo tiempo hábil y audaz que conduzca la nave del Perú a mejor puerto.

 


 

PUCP: EL PROBLEMA DE FONDO

16 de Setiembre de 2011

 

(Fuente: Blog del Autor, http://blog.pucp.edu.pe/blog/sinesio)

 

La controversia entre el Cardenal Cipriani y la PUCP no versa sobre un asunto religioso, aunque tiene una arista religiosa. Tampoco es un problema principalmente jurídico sobre la propiedad de los bienes de la PUCP, aunque tiene un lado legal y se desarrolla en ese campo. No es, desde luego, un problema académico, aunque puede verse también desde ese ángulo. A mi juicio, el problema de fondo es político y puede ser resumido con crudeza de la siguiente manera: Con el pretexto de reivindicar el correcto uso de la herencia dejada por Riva Agüero a la PUCP, Cipriani pretende apropiarse de todos los bienes de la PUCP (incluidos los que ésta adquirió con el producto del trabajo de varias generaciones que laboraron en ella) con la finalidad de expulsar de sus aulas a todos los que no piensan como él (incluidos los católicos que no son conservadores) y llenarlas con las huestes del Opus Dei y sus socios ultramontanos.

 

Para lograr este objetivo, Cipriani hizo un acuerdo bajo la mesa con el ex-presidente García y con algunos dirigentes apristas con la finalidad precisa de presionar al Tribunal Constitucional (TC) y de influir en los jueces que tenían en sus manos el conflicto legal. El resultado previsible no se dejó esperar. Cipriani obtuvo un triunfo parcial y parcializado, como lo dije en su momento. Ahora lo esgrime para sostener que los tribunales le han dado la razón. Es cierto: Se la han dado sin tenerla, por presión de García y compañía. El runrún de entonces era que alguno de los integrantes del TC modificó el sentido de su voto a cambio de permanecer más tiempo en su puesto. Este es un tema que amerita una investigación por el actual Congreso de la República.

 

Para desgracia de Cipriani, su candidata favorita perdió las elecciones generales de este año, el nuevo gobierno mantiene la neutralidad en este conflicto y se espera que los jueces decidan sin presión de ningún tipo. En esas condiciones políticas desfavorables, Cipriani acude al Vaticano y a los órganos eclesiales que tienen que ver con la educación católica para que le saquen las castañas del fuego. Estas instancias eclesiales pretenden obligar a la comunidad universitaria de la PUCP a cambiar la elección de las autoridades de la PUCP para que Cipriani entre por la puerta grande. El viernes 23 la Asamblea Universitaria de la PUCP decidirá en forma democrática si entrega la universidad al Opus Dei o mantiene una universidad libre y pluralista en la que es posible combinar la autoridad de la fe con la crítica de la razón como en la mejor tradición de la escolástica republicana de Tomás de Aquino.

 

Cipriani es un político reaccionario y un decisionista de derecha. El cree que la PUCP vive una situación de excepción (de caos, de confusión, de desorden y de influencias demoníacas) y que sólo puede ser salvada por una decisión política que imponga un nuevo orden legal, académico y administrativo: el del Opus Dei. Es fundamentalista pues fusiona la política con la religión. Cuando habla en RPP cree que está en el púlpito y que su palabra es la ley. Es un político duro y rudo, apoyado por la ultraderecha política y mediática. Sus adversarios de la PUCP, en cambio, son gente bien educada, democrática, de buenos modales, tolerante, que confía en la justicia y que mantiene el conflicto, a mi juicio erróneamente, en el ámbito puramente legal.


El Concilio Vaticano II permitió el tránsito de lo que Habermas ha llamado la publicidad representativa a la publicidad moderna basada en el diálogo y en “el uso público de la razón” (Kant). Actualmente la Iglesia Católica ya no debiera tener sólo fieles (sometidos a la autoridad de la fe) sino una combinación de públicos y fieles como producto del diálogo entre la razón y la fe. Me pregunto si ha llegado ya la hora de decirle a Cipriani lo que el brillante monje Marsilio de Padua le dijo a Papa en 1324 en su famosa obra Defensor Pacis: “Ud. dedíquese a llevar almas al cielo y deje que la sociedad civil resuelva sus necesidades materiales mediante la producción y la distribución”.

 


Anteriores Artículos, descargar aquí en PDF


 

 

 

Eduardo Enrique Cervantes Flores

Director

ecervantesf@aqpcultura.org.pe

 

 

 

 

 


Volver

                                                             Escríbanos                                                           

 

 Diseño elaborado por Eduardo Enrique Cervantes Flores

ecervantesf@aqpcultura.org.pe